ARKHITEKTON
EL Obrero del Primero
El que sabe como construir el Templo

Los griegos recogían con este término la tradición de los directores de las obras, principalmente de carácter religioso (Obreros de Dios), que provenían de las culturas fenicias, egipcias y sumerias.
El templo establece en la tierra un "centro" a partir del cual se refunda el cosmos, rememorando así el acto divino de la creación y construyendo los límites del espacio que, en virtud del rito, pasa a ser sagrado.


SUMER Y BABILONIA
Es la cultura súmera en Mesopotámica (en el actual Irak), la primera referencia sobre las construcciones piramidales, los zigurat, que situados en lugares principales de sus ciudades, eran las puertas a los dioses. En la parte superior de estas pirámides de adobe existía un pequeño templo en el que se producía la conexión con el dios (arquitectura de los dioses)
En la ciudad de Babilonia ("Bab-ili", que quiere decir "Puerta de Dios"), de planta cuadrangular, existía en su centro un zigurat que ha pasado a la historia como la Torre de Babel. Esta torre de planta cuadrada, era una construcción escalonada realizada con miles de ladrillos de adobe, se accedía mediante rampas y escaleras, y en su parte superior existía el templo en donde se producía el ritual. Seguramente en relación con el sol y las estrellas.
Esta torre, fue posible gracias al conocimiento que de la construcción tenían los arquitectos sumerios, anteriores a los egipcios, (estos recibieron la tradición de los sumerios). Cabe señalar que el arquitecto es, según la significación griega, el que conoce la técnica para la construcción del templo, no es quien realiza el culto, asunto del que se ocupaban los sacerdotes.
Me parece muy importante señalar que esta diferenciación se ha mantenido a lo largo de la historia. Arquitectos son los primeros obreros, los que conocen como debe realizarse la obra, los constructores iniciados. Si un arquitecto no construye no está en la función que el rito le asigna.
Los arquitectos sumerios alcanzaron un elevado conocimiento de diversas disciplinas para conseguir la correcta realización de sus ciudades y templos. Al día de hoy se sabe que conocían la geometría, la aritmética, la escritura, la astronomía, la astrología, la estática, la mecánica y para poder ejecutar sus proyectos debían de dominar lo que hoy conocemos como aprovechamiento de recursos naturales y humanos.
Los sumerios estudiaron las estrellas dividieron el años en 12 meses, determinaron los 12 signos zodiacales, las 12 horas del día y las 12 horas de la noche, los sesenta minutos de cada hora y los 360 grados del circulo. Para los sumerios el 12 era el número del universo. Contaban señalando con el pulgar las doce falanges de los otros cuatro dedos de la mano, y marcaban los múltiplos de doce con los cinco dedos de la otra, de modo que el mayor número que podían contar con los dedos era 60. Para ellos el número 12 se encontraba también en la mano del hombre. La mano del obrero que construía la puerta a los dioses.
Los arquitectos sumerios construyeron sus ciudades y templos en ladrillos de adobe, millones de ladrillos realizados con el único material que disponían en su tierra, el adobe formado por arcilla y agua, materiales que son la fuente de su cultura, y base de todas sus creencias. Los Arquitectos sumerios no utilizaban la piedra, pues no disponían de ese material.
La sociedad sumeria determinaba de manera clara las diferentes funciones de las clases dirigentes: el Rey, el Sacerdote y el Arquitecto. Estos últimos gracias al estudio de las disciplinas enumeradas más arriba podían llevar a cabo con éxito la construcción de sus torres zigurats, que facilitaban a los sacerdotes la conexión con sus dioses.
Anu era el dios del cielo, y tenía su santuario más importante en la ciudad de Uruk. Su culto queda reflejado en el mito de la creación: al principio de los tiempos, el mundo era un caos dominado por Tiamat, diosa del mar (el mar era signo de caos y destrucción para un pueblo que no tenía ningún conocimiento de navegación) fue Anu quien la derrotó y con su cuerpo creo el Universo. Esta victoria era la que le otorgaba la preeminencia sobre los otros dioses.
En el templo situado en la cima del zigurat el sacerdote realizaba el ritual a Anu, dios del cielo.
Es interesante comprobar como queda determinado en esta época (4.000 al 3.000 a.C.) muchas de las tradiciones y características que se han ido repitiendo en las culturas posteriores en todo el mundo.
Desde mi análisis es importante señalar el claro perfil del arquitecto sumerio. El primer obrero, el que por el estudio del cosmos en su manera más amplia y plena conoce como construir (y no necesariamente con piedra) la puerta a lo celestial.
Ver:
LOS SUMERIOS, LA PRIMERA CIVILIZACION

Por Heródoto el Rojo



EGIPTO
A partir del año 3000 a.C. la civilización egipcia tuvo su desarrollo más importante, los reyes y los sacerdotes sumerios cesaron, su civilización desapareció, pero los conocimientos de los Arquitectos sumerios fueron transmitidos mediante la palabra a los Arquitectos egipcios. De todos ellos el más famoso y que a pasado a la historia por sus obras fue Imhotep.
El arquitecto Imhotep no poseía solamente las cualidades de un arquitecto; también era médico, mago, astrólogo, escritor y filósofo. Imhotep fue el autor de la primera pirámide para el rey Zóser el magnifico. Fue el artífice de una revolución trascendente de un alcance considerable, puesto que fue el primer arquitecto en construir en piedra un conjunto monumental tan importante como el de Saqqara. La pirámide escalonada, realizada por la superposición de mastabas similares a los zigurats sumerios.
Fue Imhotep el sucesor de los arquitectos sumerios, su figura completaba la trilogía de rey, sacerdote y arquitecto. Como en toda la antigüedad, su conocimiento de las leyes del universo permitía la conexión entre el rey, representante de la tierra y el sacerdote, representante del cielo. El arquitecto es el elegido para resolver el caos.
Tras Imhotep los arquitectos egipcios realizaron las más completas ciudades sagradas de la historia, sus templos, pirámides y conjuntos monumentales son muestra de su altísimo conocimiento. Su tradición transmitida en palabra de maestro a aprendiz a lo largo de los siglos alcanzo un altísimo grado de sabiduría que permitió soluciones técnicas y de gestión de recursos, tanto naturales como humanos, de los que hoy no tenemos explicación. Los estudiosos actuales de sus construcciones no consiguen una explicación satisfactoria de como se pudieron realizar las pirámides, ni como se pudo organizar su construcción. Ese conocimiento transmitido de generación en generación se perdió. Los arquitectos posteriores solo han podido vislumbrar parte de la sabiduría de sus antecesores.
Egipto es la civilización donde el Arquitecto refleja su carácter ARKHITEKTON, el primer obrero, el que sabe. No hemos podido aun hoy en día recuperar la sabiduría perdida que los arquitectos egipcios poseyeron.
Ver:
IMHOTEP I,

Ver:
IMHOTEP II

El canon del sabio creador en el Reino Antiguo Egipcio
Por Nelson Pierrotti, Lic. y Prof. de Historia Antigua - SESHAT



ISRAEL
Salomón, tras recibir en el sueño las instrucciones de JHWH, al respecto de iniciar las tareas de construcción del Templo, las emprende siguiendo las instrucciones dadas por el viejo profeta Natan. Para comenzar estos trabajos Salomón, que gobierna un pueblo de pastores trashumantes, no asentados y, por lo tanto, no instruidos en el arte de construir, recabará los esfuerzos de un hombre versado en estas artes y, por ello, lo reclamará de allí donde estos oficios son casi sagrados y sirven al poder para mejor expresar su esplendor: de Egipto. En señal del pacto, Salomón casará con la hija del faraón Saimón, que se desplazará a vivir en Jerusalén conservando su religión y levantando con ello las primeras críticas de los levitas al nuevo estado de las cosas en Israel.
El emperador egipcio designará a un experimentado arquitecto de nombre Hiram-Habib (Hiram el Fundidor) para el trabajo de construir el Templo en Jerusalén....
Ver:
HIRAM, EL ARQUITECTO DEL PRIMER TEMPLO

Por Manuel Ayllón Campillo, Dr. Arquitecto



GRECIA
"Que nadie entre aquí si no es geómetra"
La frase que estaba en el frontispicio de entrada a la escuela platónica.
La geometría era la base del arte de la construcción y de la arquitectura clásica y constituía, según los griegos, el desarrollo de las ideas contenidas en las formas geométricas, entendidas éstas en su aspecto puramente cualitativo, de igual manera que en todas las tradiciones de las civilizaciones en la historia antigua.
La geometría es por excelencia la ciencia en la época clásica, estrechamente relacionada con la ciencia de los números, ya que la geometría es realmente el cuerpo del número, tal como pensaban los pitagóricos, de una energía o fuerza en acción, de un poder divino que al plasmarse en la sustancia receptiva del mundo y del hombre la actualiza y la hace inteligible, esto es, la ordena al conjugar y armonizar sus partes dispersas.
La geometría necesitaba de un proceso de iniciación para su conocimiento y práctica. Podemos decir que como ciencia iniciática y sagrada tenía el carácter de secreto para el profano. Los arquitectos griegos alcanzaron un gran dominio de la geometría como disciplina aplicada a la construcción en todos sus edificios.
Ver:
PITAGORAS
Filósofo y matemático




ROMA
Los collegia fabrorum eran en Roma las agrupaciones corporativas de los artesanos que se ocupaban en la construcción. Los obreros, maestros y arquitectos que habían recibido la tradición de los arquitectos griegos y sus conocimientos sobre la forma de trabajar la piedra, que a su vez la habían recibido de los arquitectos del antiguo Egipto.
En el siglo I a.C. Vitruvio Polion destacó como uno de los principales integrantes de los collegia fabrorum; sus estudios sobre la arquitectura clásica griega y sus reglas geométricas para la construcción de los templos y las ciudades fueron recogidos en su tratado de arquitectura, y donde en su prefacio, escribe la dedicatoria del libro al emperador Augusto en el año 26 a.C.
Ver:
MEMORIAS SOBRE LA VIDA DE VITRUVIO

Por Joseph Ortíz y Sanz


Ver:
DE LA ESENCIA DE LA ARQUITECTURA, E INSTITUCIONES DE LOS ARQUITECTOS

Por Marco Vitruvio Polion

Ianus
Estas corporaciones rendían un culto especial a Ianus, el dios etrusco de la astronomía y la arquitectura, en cuyo honor se celebraban en Roma las dos fiestas solsticiales correspondientes a la apertura de las dos mitades ascendente y descendente del ciclo zodiacal, es decir, a los puntos del año que, en el simbolismo astronómico representan las puertas de las vías celestial e infernal (Janua Coeli y Janua Inferni).
Como personaje en la mitología romana, Jano es hijo de Apolo y Creuza. En tanto primer rey de Italia, condujo a una colonia al Lacio y la instaló sobre una colina, denominada alusivamente "Janícula" (colina de Jano) donde más tarde se levantaron los muros de Roma.
Cuando Saturno fue expulsado del Olimpo por su hijo Júpiter, fue a refugiarse en los dominios de Jano, quien lo acogió y lo asoció a su reinado. En agradecimiento, el dios olímpico le doto de una curiosa facultad: la de ver con toda claridad y al mismo tiempo el pasado y el porvenir para regirse con sabiduría en las circunstancias del momento.

TEMPLO DE JANO EN ROMA

Sus templos tenían 12 altares, uno para cada mes del año, y su forma era cuadrangular, representando las cuatro estaciones del año, en cuyo lado sur se colocaba su estatua fundida en bronce. Semejante al Mitra de los Persas, es mediador entre los mortales y los inmortales, el que eleva las plegarias de los hombres a los pies de las divinidades.
En el curso de su tratado sobre los Fastos, Ovidio hace decir a Jano "me penes est unum vasti custodia mundi", lo caracteriza como aquel que, él sólo, custodia el universo. Jano posee una relación especial con el universo, centrada sobre el mantenimiento de la armonía cósmica y sobre los ritmos que la expresan.

Los Pontífices
Los Pontífices era el colegio sacerdotal sobre el que giraba el culto romano, vigilaban de la correcta ejecución de los templos y lugares sagrados por los integrantes de los collegia fabrorum, de los cultos en ellos practicados e incluso de las ofrendas en ellos presentadas. Y a ellos se les confiaba especialmente la custodia del templo de Jano. Los Pontífices elegían entre ellos al "Pontifex Maximus". Era un cargo vitalicio y estaba considerado como el auténtico jefe de la religión en Roma: controlaba todos los demás colegios sacerdotales.
Octavio Augusto, fue propuesto en varias ocasiones al cargo de Pontífice Máximo, pero él declinó la oferta por estar en ejercicio todavía su antecesor. Elevado al rango de Pontífice Máximo a la muerte de este en el año 12 a.C., consiguió la identificación de los poderes civiles y religiosos, al convertirse en el máximo responsable tanto del estado como de la religión.
El Pontífice Máximo celebraba el agonium del 9 de enero, la fiesta propia del dios Jano: "Janus Agonali luce piandus erit". En tal período el rex sacrorum sacrificaba un carnero negro en la Regia, el edifico del Foro.
La fecha del 9 de enero, fiesta principal para los collegia fabrorum (es aún hoy en día la fiesta patronal de los arquitectos), representaba en Roma desde el punto de vista litúrgico el inicio verdadero y propio del año sagrado bajo el signo de Jano, para recomenzar después el nuevo ciclo anual en el mes de Jano, Januarius.
Ver:
EL RITO FUNDACIONAL DE LA CIUDAD

Por José María Grácia, Dr. Arquitecto

Octavio Augusto
Primer emperador romano (27 a.C.-14 d.C.). Miembro de una de las familias más ricas de Roma, Octavio (que en el 27 a.C. recibiría el título de Augusto, nombre por el que es más conocido) fue adoptado como hijo por Julio César, su tío abuelo, cuando contaba dieciocho años (45 a.C.).
De Augusto pueden relatarse muchas cosas, ha pasado a la historia por muchas de las características de su personalidad, desde aquí nos interesa remarcar especialmente uno de los aspectos de su interesante biografía. Su pasión por el arte de la Arquitectura y el Urbanismo.
Octavio Augusto, fue el primer emperador romano, el hombre que habría de continuar la obra de César en todos los aspectos: incluido el arquitectónico. Por ello finalizó el Foro de César, construyó en el Foro Romano el templo de Divus Iulius y, emulando a su tío, construyó un nuevo foro: el Foro de Augusto, el tercer foro de Roma en el que dedicó un gran templo a Mars Ultor (Marte Vengador) en recuerdo de su venganza sobre los asesinos de su tío. En tiempos de Augusto el aspecto del centro de Roma, con sus tres foros y nuevos monumentos era ya grandioso. El propio emperador se vanagloriaba de haber recibido una Roma de ladrillo que transformó en una urbe de mármol.
En el año 26 a.C. Vitruvio dedica su tratado de arquitectura al propio emperador y en el proemio del primer libro dice con estas palabras: "advirtiendo que no solo ocupa tu cuidado el bien común y feliz estado de la Republica, sino también la comodidad de las obras públicas, para aumentar la ciudad no solo sujetando Provincias a su dominio, sino también para que a la majestad del Imperio corresponda la magnificencia de los edificios" y más adelante continua, "por haber advertido que has hecho muchos edificios, y al presente los haces y porque en lo venidero cuidarás de que las obras públicas y particulares sean conformes a la grandeza de tus hazañas, para que su memoria quede a la posteridad, puse en orden estos ajustados preceptos, a fin de que teniéndolos presentes, puedas saber por ti mismo la calidad de las obras hechas y hacederas; pues en ellos explico todas las reglas del Arte.
Queda pues en evidencia la gran dedicación a la Arquitectura y el Urbanismo que el emperador ya en el año 26 a.C. ejercía, dedicación que no fue sino creciendo a lo largo de su mandato.
El propio Augusto en sus memorias "Res Gestae" escribe:
"Construí la Curia y su vestíbulo anejo, el templo de Apolo en el Palatino y sus pórticos, el templo del Divino Julio, el Lupercal, el Pórtico junto al Circo Flaminio - al que dí el nombre de Octavia, quien había construído anterior-mente otro en el mismo lugar -, el palco imperial del Circo Máximo; los templos de Júpiter Feretrio y de Júpiter Tonante, en el Capitolio; el de Quirino, los de Minerva, Juno Reina y Júpiter Libertador, en el Aventino; el templo a los Lares en la cima de la Vía Sagrada, el de los Dioses Penates en la Velia y los de la Juventud y la Gran Madre, en el Palatino.
Restauré, con extraordinario gasto, el Capitolio y el Teatro de Pompeyo, sin añadir ninguna inscripción que llevase mi nombre. Reparé los acueductos que, por su vejez, se encontraban arruinados en muchos sitios. Dupliqué la capacidad del acueducto Marcio, aduciéndole una nueva fuente. Concluí el Foro Julio y la Basílica situada entre los templos de Cástor y de Saturno, obras ambas iniciadas y llevadas casi a término por mi Padre. Destruída la Basílica por un incendio, acrecí su solar e hice que se emprendiese su reconstrucción en nombre de mis hijos [adoptivos], prescribiendo a mis herederos que la concluyesen en caso de no poder hacerlo yo mismo [14 a.C.]. En mi quinto consulado [29 a.C.], bajo la autoridad del Senado, reparé en Roma ochenta y dos templos, sin dejar en el descuido a ninguno que por entonces lo necesitara. Durante el séptimo [27 a.C.], rehice la Vía Flaminia, entre Roma y Ariminio, y todos los puentes, salvo el Milvio y el Minucio."
Todas estas obras han pasado a la historia con la única autoría del propio Augusto, sin duda ningún arquitecto contemporáneo alcanzo su nivel de proyectos construidos.

Augusto, como Pontífice Máximo se ocupaba de la correcta fundación de las ciudades que durante su mandato se crearon en los territorios bajo su control. Estas debían de ser proyectadas de acuerdo a las reglas de la geometría que se estudiaban en los collegia fabrorum y que permitían una correcta interpretación del rito sagrado. Octavio Augusto viajo durante su mandato por todos los territorios de Mediterráneo, y fue conocedor de todas las tradiciones sagradas.

Octavio Augusto tiene pleno conocimiento en vida de que encarna la profecía de ser el elegido por los dioses entre los hombres. El es el primer y único personaje de la historia que es al mismo tiempo rey, sacerdote y arquitecto, cumpliendo así un antiguo designio que señalaría al hijo de los dioses en la tierra.


CODEX CALLIS IANVS
El orígen del Camino


Lucus Augusti

LA CIUDAD SAGRADA DE AUGUSTO

Lucus Augusti cumplía de manera exacta cada uno de los ritos geométricos que el culto a Jano establecía. El proyecto posee una geometría de orden universal, "una cosmografía a partir de la cual, y siguiendo un complejo sistema de proporciones, se establece en el orden de lo sensible una distribución analógica al orden cósmico".

Su forma, según el rito de Jano, de geometría igual a su templo, tenía planta cuadrada formada por una cuadricula de doce por doce cuadras, dividida en cuatro barrios orientados de acuerdo a los cuatro puntos cardinales, e igual que el templo que tenía doce altares, la ciudad tenía doce puertas de entrada.
La ciudad se implanta en el territorio de acuerdo a la escuadra pitagórica 5-12-13 y sigue lo estipulado en el manual sobre arquitectura redactado por Vitruvio, en cuanto a la ordenación de sus calles, espacios públicos y sus edificios. Cada uno de ellos se rige de acuerdo a la misma escuadra pitagórica en sus proporciones. La ciudad cumple las reglas de los collegia fabrorum del siglo I a.C. herederas de la tradición de la Arquitectura de los Dioses que los ARKHITEKTOS han sabido construir a lo largo de los siglos.

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CARLOS SANCHEZ-MONTAÑA
ARQUITECTO
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