CODEX CALLIS IANVS
LIBER III
LOS MAESTROS

                                                                                   -IV-                                                                                   
CELTAS
Pueblo de origen indoeuropeo que invadió Europa en los primeros momentos del año 600 a.C. durante la edad de Hierro. Los celtas son los introductores de la cultura de La Tène, caracterizada por el uso del hierro y ritos funerarios de inhumación en fosas rodeadas de piedras, formando túmulos.

Los celtas construyen sus viviendas y monumentos utilizando la piedra, poseyendo conocimientos técnicos para su trabajo. Los celtas respetaban los monumentos megalíticos característicos de sus territorios y anteriores a su presencia en los territorios atlánticos. Los dólmenes (del gaélico tohl: mesa y maen: piedra), y los menhires (del gaélico maen: piedra e hir: alta o erguida).


DOLMEN

Los dólmenes están formados por un megalito compuesto por una roca plana, en posición horizontal, sobre dos o mas pilares verticales de piedra; los menhires son rocas aisladas de hasta ocho metros de altura. También desarrollaron imponentes tumbas megalíticas como combinación de diferentes habitáculos y estancias.
Consideración especial merece, los alineamientos megalíticos de Stonehenge, al sur de Inglaterra. Este lugar ha tenido un prolongado uso como centro ritual o religioso. Su construcción abarcó cinco etapas y la primera tuvo inicio en el 2800 aC.
Stonehenge, no sólo fue ideado por una civilización única, sino que sufrió transformaciones conforme pasaba el tiempo.
Ubicándose en el centro del conjunto megalítico, la disposición de las piedras muestra, con gran precisión, diferentes sucesos astronómicos que definen: los equinoccios, los solsticios o las puestas y salidas solares y lunares.

STONEHENGE

Los celtas, que poseían una cultura muy arraigada en las fuerzas de la naturaleza, tenían en la piedra de sus territorios un elemento principal como receptáculo de sus creencias y sus dioses, por ello, todos sus trabajos presentan unas tallas polimorfas que son respuesta a la búsqueda del espíritu que la roca guarda en su interior. El simbolismo arquitectónico celta participa por igual de la forma de sus construcciones como de cada uno de los elementos que las componen. Sus maestros, no solo tenían el conocimiento de las técnicas constructivas para formalizar los conjuntos de carácter sagrado, sino también el la estrellas del cosmos y el de reconocer que elementos megalíticos eran los indicados, por su espíritu interior, para ser utilizados en cada caso.

Los pueblos celtas atlánticos habitaban en poblados situados en montículos de fácil defensa, con las viviendas distribuidas irregularmente en su interior. Las edificaciones eran de forma circular y se hallaban dispuestas, siguiendo un estudiado orden establecido, en la ciudad que, a su vez, estaba rodeada por una muralla formada por piedra, tierra y madera.

La cultura de los celtas tiene como elemento común a todos los pueblos que la componen el camino iniciático de la Vía Lactea. Recibia el nombre de la Cadena de Lugh. Este dios era el poseedor del conocimiento de la ciencia sagrada que permitia la correcta construcción de ciudades y templos.

                                                                                                                                          

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