CODEX CALLIS IANVS
EL REY DEL MUNDO
-IV-
MARCO AGRIPPA, HIJO DE LA LUZ
Marco Vipsanio Agrippa (63 a.C. - 12 a.C.) nació el mismo año que Octavio. De familia humilde y origen desconocido es nombrado por primera vez en las fuentes antiguas como un joven constructor de maquinas de guerra a las ordenes de Julio César. Cabe suponer que es en este tiempo, antes de cumplir ambos los dieciocho años, cuando los jóvenes Octavio y Agrippa como integrantes del ejercito de César tienen conocimiento el uno del otro.
 MARCO VIPSANIO AGRIPPA
Una vez que César adopta como hijo a Octavio y lo nombra su heredero, en septiembre del 45 a.C. envía a su nuevo hijo a la Academia de Apolonia, y es cierto que Agrippa acompaña al joven heredero en su viaje a la ciudad de Illiria. Existen pruebas de la fraternal relación entre ambos y como desde el primer momento congeniaron como alumnos y que durante los seis meses que pasaron en la Academia realizaron sus actividades de manera conjunta.
Es significativo, la consulta que juntos realizaron hasta el observatorio del astrólogo Teógenes, donde quedó establecido, por su horóscopo, la íntima relación que iba a producirse durante los años de vida común y el papel que cada uno jugaría en esa especial relación.
A partir del asesinato de Julio César, el quince de marzo del año 44 a.C., Marco Agrippa y Mecenas, ambos alumnos y compañeros de Octavio en la ciudad de Apolonia, toman la decisión de seguir a Octavio a Italia para reclamar la herencia de César, desde ese momento, y por una duración de más de treinta años, formaron como "guardianes" en el colegio asesor de Octavio y como tales colaboraron de manera cercana e íntima en el gobierno de Roma. Este Colegio del Príncipe se regía de acuerdo con las enseñanzas recibidas en la Academia Griega, y su filosofía de gobierno se basó en las enseñanzas de la sinarquía.
Agrippa adquirió en estos años de colaboración con Octavio una valiosa experiencia militar y política. En el aspecto militar, apoyó a Octavio en su lucha contra los asesinos de César y posteriormente contra Marco Antonio. Habilidoso estratega, suplió con gran éxito y acierto en el campo de batalla las carencias militares de Octavio. En el 31 a.C., mandó la flota de Octavio, en la decisiva batalla de Accio, en la que derrotó a las escuadras de Marco Antonio y de la reina Cleopatra de Egipto. Augusto también le confió la defensa de la Galia, amenazada por las incursiones de los germanos. Y como general puso fin a la guerra de los cántabros y astures en Hispania.
Como político sustituyo en varias ocasiones a Octavio, bien por enfermedad, bien por encontrarse ausente de Roma, en la dirección de la metrópoli del imperio.
Agrippa alumno aventajado de la Academia de Apolonia desarrollo sus trabajos bajo la sombra de Octavio, el llamado a ser el primer emperador romano. Su papel inicial de guardián y protector, que seguramente Julio César le asignó, se transformo en poco tiempo en el de "colega" y hombre de entera confianza del joven príncipe. Agrippa actuó en todo momento siguiendo el mandato del designado por el senado como "Primero entre iguales": (arkhonte - príncipe).
Sin embargo, y a pesar de su permanencia bajo la sombra de Octavio, Agrippa cuenta con una biografía que por si misma permite comprender cual era la verdadera función de su papel en el momento histórico del principado de Octavio Augusto. Fue el propio Agrippa quien creyó necesario dejar escrito para el futuro su papel en el tiempo vivido, y escribio una autobiografía que lamentablemente se ha perdido para su estudio y de la que no existe ninguna referencia directa y de lo en ella tratado y comentado por su autor.
Agrippa, alumno de Academia de Apolonia, actuó en vida y por numerosas ocasiones como un nuevo Anaximandro, (fundador de la escuela griega cinco siglos antes). Al igual que su lejano (en el tiempo) mentor, Agrippa mostró un gran interés por el buen gobierno de las ciudades, por la geometría, la gnomótica, la arquitectura, la geografía, los artificios bélicos y la filosofía.
Fue el propio Agrippa quién dejo escrito las carácteristicas que un arquitecto debe tener:, "ser ingenioso y aplicado; pues ni el talento sin el estudio, ni este sin aquel, pueden formar un artífice perfecto. Será instruido en las Buenas Letras, diestro en el Dibujo, hábil en la Geometría, inteligente en la Optica, instruido en la Aritmética, versado en la Historia, Filósofo, Médico, Jurisconsulto, y Astrólogo.
Su conocimiento de las ciencias antiguas hizo que, al igual que su lejano maestro e inspirador del ideario de la Academia de Apolonia, pudiese trazar un mapa del mundo ("Orbis Terrarum"), en el que se podían contemplar los dominios de Roma en el círculo de toda la tierra conocida.
El mapa es el resultado del encargo realizado por el emperador Octavio Augusto aproximadamente en el año 27 a.C. Aunque las copias del mapa de Agrippa fueron llevadas a todas las grandes ciudades del imperio romano, ninguna ha sobrevivido. Esta reconstrucción se basa sobre datos de los mapas medievales del mundo que, sucesivamente, fueron copiados de los originales romanos, esto unido a las descripciones textuales realizadas por geógrafos clásicos como Estrabón, Pomponius Mela y Plinio "el viejo". El mapa se acompañaba por un texto del propio Agrippa, (commentarii geográficos) en el que se especificaban una gran cantidad de datos geográficos y comentarios de las que el mapa era poseedor.
 ORBIS TERRARUM DE AGRIPPA
El mapa fue erigido por orden de Augusto en Roma en la pared de un pórtico realizado por Agrippa y que se extendió a lo largo del lado este del vía Lata (actual vía del Corso) en el Campo de Marte. Este pórtico, del que se han encontrado fragmentos cerca de la vía del Tritón, se denominó "Porticus Vipsania". El edificio al que pertenecía fue erigido en honor de la hermana de Agrippa, Vipsania Polla. En la reconstrucción que ha llegado hasta nuestros días se muestran los tres continentes emplazados de forma más o menos simétrica con Asia situada al Este, en la parte superior del mapa.
Se describe con énfasis la península Itálica y sobre ella se destaca la ciudad de Roma. La India, Seres (China), y Scythia y Sarmatia (Rusia) se muestran como regiones pequeñas en la periferia.
El mapa de Agrippa presenta el Mundo de manera diferente al que en ese momento se presentaba en el mundo clásico, frente a claridad de los mapas griegos del momento y su interés por la geografía matemática, con su sistema de latitudes y de longitudes, sus medidas astronómicas, y sus problemas de proyecciones, Agrippa realizó un mapa con un alto valor simbólico que se utilizará para propósitos políticos y religiosos y que como antecedente directo se basaba en el realizado por Anaximandro cinco siglos antes.
Anaximadro fue el primero en trazar el perímetro de la tierra y el mar. Agatémero y Estrabón informan que Anaximandro dibujó un mapa de la tierra habitada, que fue perfeccionado posteriormente por el alumno de éste Hecateo de Mileto, su mapa-mundi es un diseño circular, en el que las regiones conocidas (Asia y Europa) formaban segmentos aproximadamente iguales y todo ello rodeado por el Océano. Es notoria la evidente inspiración que Agrippa recibió de los trabajos previos realizados por Anaximandro y su discípulo Hecateo a la hora de realizar su propio "Orbis Terrarum".
 MAPA DE HECATEO BASADO EN EL DE ANAXIMANDRO
Augusto tenía un gran interés en patrocinar el nuevo mapa del mundo. El príncipe deseaba presentar en Roma y en las colonias la imagen del nuevo mundo obtenido como resultado de su buen gobierno. El reestablecimiento de la paz después de las guerras civiles, la representación de una nueva imagen de Roma y la de su figura como el príncipe de un gran imperio. La paz conseguida en los territorios le permitió la consecución de estos objetivos y perfeccionar la tarea iniciada por Julio César.
El mapa del Mundo se convirtió en una herramienta útil en la propaganda de la Roma imperial. Agrippa fue el más indicado para la realización de la tarea, sus conocimientos de geografía y gnomónica, así como de arquitectura y astronomía le indicaban como la mejor opción para su ejecución en los años en que se decidió el proyecto. Agrippa contaba con la total confianza de Augusto, no solo en el aspecto militar y de gobierno, sino en las propuestas de carácter técnico.
Mucho se ha discutido desde entonces sobre el resultado del trabajo realizado por Marco Agrippa. Plinio "el viejo", historiador y geógrafo del siglo I d.C., ochenta años después de la ejecución del mapa, se pregunta, entre otras cuestiones, como un avezado técnico como Agrippa pudo cometer tan grandes equivocaciones de apreciación y representación en el mapa del mundo, y describir con tan importantes errores en la medida regiones como la Bética y otras, y exponerlas ante toda Roma en el Campo de Marte, y por encima de todo ello, como Augusto lo permitió y favoreció.
Agrippa y Augusto tenían una voluntad muy diferente a la que Plinio intento descifrar años más tarde. El Mapa del Mundo de Agrippa es una representación simbólica del "Nuevo Mundo" construido por Augusto, no es un mapa técnico basado en coordenadas matemáticas, el documento se basa en otras consideraciones de carácter simbólico-religioso, y solo puede ser entendido desde esta perspectiva. El mapa de Agrippa solo es comprensible desde la antigua tradición que desde Egipto presentaba al mundo como un lugar de transición con el más allá.
Augusto y Agrippa conocedores de la tradición de los todos los pueblos antiguos proponen una representación del Mundo de acuerdo a parámetros propios dela Ciencia Sagrada de la que son conocedores, donde la Tierra se representa a imagen y semejanza del Cosmos, la Tierra prototípica, celeste e ideal; la Tierra de abajo se estructura a imagen y semejanza de la de arriba.
Por ello Agrippa, como arkhitekton y conocedor de los ritos sagrados antiguos, debe trazar la "nueva cosmogonía" sobre su mapa y en él las direcciones de los ejes principales del Cosmos: el "Cardo" y el "Decumanus" acordes con el curso del sol. Cardo quiere decir "eje", es decir, línea en torno a la cual gira el sol, de Norte a Sur, y Decumanus debe su nombre, según algunos tratadistas antiguos, a la contracción de duodecimanus, la línea de las doce horas entre la salida y la puesta del sol, es decir de Este a Oeste.
El rito realizado por Agrippa debe establecer primero el trazado de un círculo entorno al "Centro del Mundo" este centro queda situado en el mapa de la reconstrucción que ha llegado hasta nuestros días al oeste de la isla de Chipre muy próximo a las costas de la península de Anatolia, un lugar muy cercano a la ciudad de Efeso, donde se encontraba el templo de Artemisa. Las dimensiones de la reproducción no permite acotar de manera exacta el lugar y la fiabilidad de los interpretes puede ofrecer algún pequeño error.
 COSMOGONIA DE AGRIPPA
Una vez determinado el "Centro" Agrippa trazó el Cardo, el eje Norte a Sur, el eje del mundo, que para los egipcios era el propio rió Nilo, que delimitaba las regiones del Este-Oeste. Y así queda establecido por su autor en el trazado del mapa, el Cardo coincide con el curso del río sagrado. Esta apreciación hace pensar que originalmente el mapa se exponía con la orientación Sur hacía arriba, de manera que el fluir del río Nilo, al igual que en la cosmogonía egipcia, era en dirección de arriba hacía abajo. (Para mejor comprensión de acuerdo con los cánones actuales los mapas del estudio se presentan con la orientación Sur hacía abajo).
Agrippa de manera simultanea realiza el trazado acorde con el curso del sol y de manera perpendicular al eje Norte-Sur, el trazado del Decumanus, la línea que une la salida y la puesta del sol y que en la representación del Orbis Terrarum une el Centro del Mundo con la ciudad de Roma.
Es de suma importancia comprobar que la primera finalidad del Orbis Terrarum es establecer de manera evidente para todos los ciudadanos del imperio el carácter sagrado de Roma. Su posición sobre la línea del Decumanus y de manera equidistante entre el Centro y el perímetro del Círculo de la Tierra, confieren a Roma, y gracias a las conquistas de Augusto, una nueva centralidad. Es Roma el nuevo centro y por ello por su posición en el mapa podemos trazar un nuevo Eje o Cardo que permita explicar su posición en el Occidente del Cosmos.
Si el Nilo era el eje del Cosmos en la antigüedad y Efeso su Centro, desde el principado de Augusto, Roma es el nuevo Centro del Mundo de Occidente. Esta conquista del emperador es la que el Orbis Terrarum muestra, la Cosmogonía que explica el nuevo mundo romano a los ciudadanos del imperio. No olvidemos que el encargo fue pensado para ser expuesto de manera pública ante los ciudadanos de todo el mundo romano, y que es también en este momento cuando Augusto dispone la erección de una piedra miliar dorada (miliarium aureum) como símbolo de que Roma es el Nuevo Centro del Mundo.
La consecución del "Nuevo Centro" que es fijado en la ciudad de Roma, permite a Agrippa trazar un nuevo círculo sagrado que contiene en su interior los territorios que Roma gobierna, el trazado de este nuevo círculo determina que Roma es el Centro, Efeso la puerta de oriente del mundo romano y el Noroeste de Hispania, en el Finis Terrae, la puerta de occidente.
 MILIARIUM AUREO DE AUGUSTO
Deben entenderse ambas iniciativas: la de la realización del mapa y su exposición pública, y la simultanea construcción del "miliarium aureum", como pertenecientes a una misma política emanada directamente de Augusto. Es la anunciación de una nueva cosmogonía para el imperio que anticipa nuevas empresas para los territorios conquistados en Hispania.
Es el N.O. de Hispania, en la Gallaecia, donde se sitúa el fin del Mundo, donde el Sol se dirige cada día desde el Este para descansar y donde en el futuro Augusto fundará la ciudad de Lucus Augusti. No debemos olvidar que el Finis Terrae se encontraba en el que será el convento Lucense, la tierra señalada por el Orbis Terrarum de Agrippa como el "Extremo Occidente".
Marco Agrippa, además de sus trabajos de cartografía, fue el principal teórico urbanista de su tiempo, siguiendo los pasos de su maestro Anaximandro y en esta materia del discípulo aventajado de éste Hipodamo de Mileto, Agrippa participo en los proyectos y posterior fundación de muchas de las nuevas colonias romanas establecidas en los nuevos territorios del imperio. Tanto en Hispania, como en la Galia son varias las nuevas ciudades que fueron establecidas gracias a los trabajos técnicos que Agrippa aportó en el momento de su fundación, a su vez figura como patrono en otras muchas. Son ciudades que cuentan con datos de su presencia: Zaragoza, Barcelona, Mérida, Cartagena, Cádiz, Nimes, Ostia.
Agrippa además participó como arquitecto en muchos importantes emplazamientos de las ciudades mencionadas, así como también en otros muchas ya establecidas aportando nuevos edificios para la magnificencia de estas. Como arquitecto posee las realizaciones más características de su momento histórico. Sus obras, la mayoría de carácter civil, fueron realizadas no solo en la metrópoli, si no también en las innumerables colonias de las que fue fundador o patrono. Son conocidos: el teatro de Mérida o el edificio de la curia de Nimes, sin embargo, fue en Roma donde su figura de arquitecto de la ciudad quedó reflejada para la eternidad.
Son edificios, proyectados y construidos por Agrippa, los que, alrededor del decenio de los años veinte a.C., se edificaron en el Campo de Marte romano. Allí se levantaron: los "Monumentos de Agrippa"; las termas, con un embalse a modo de piscina y sus instalaciones deportivas anexas (pórticos, jardines, cuadras y establos para caballos y un hipódromo de carreras); los Saepta, que eran utilizados como bazar de comerciantes a todas horas del día y su propia casa, la villa Agrippa. Agrippa fue también autor de maravillosas obras de ingeniería que permitieron dotar al territorio del imperio de eficaces vías de comunicación entre las ciudades, y también de estudiados acueductos que suministraban, a las sedientos habitantes, aguas claras y potables en cualquier punto de la ciudad.
Fue Roma, como "Centro del Mundo" quién reconocio su conocimiento específico en esta materia, asociando su imágen a la del dios Neptuno. Neptuno, dios del mar, también ejerce su influencia sobre los lagos y las aguas corrientes. Era uno de los dioses principales del panteón romano y su influencia divina actuaba sobre uno de los cuatro elementos principales del universo, el agua.
 AGRIPPA - NEPTUNO
Fue Agrippa el primer y más destacado arquitecto del siglo I a.C. Entendió su oficio como el del maestro que la tradición de los constructores del Summer y Egipto asigna al llamado "ARKHITEKTON". Muchas de sus obras, estudios e investigaciones están aun presentes en las ciudades actuales. Agrippa se erigió por merito propio en el Gran Maestre de la cofradía de la Ciencia Sagrada, durante el mandato de Octavio.
De todos los edificios que Agrippa proyectó y levantó, el más importante, por su significado simbólico y sagrado fue el Panteón. Al igual que su maestro, Anaximandro, que escribió un tratado sobre la esfera celeste, Agrippa realizó este edificio como analogía a la esfera celestial. El edificio, de proporciones cósmicas, reproduce, en sus dimensiones, la esfera celeste en la que las divinidades presencian las actuaciones de los hombres. Las proporciones y la estructura del Panteón son representativos de la concepción religiosa de los romanos: la morada de todos los dioses, en la que los romanos pretendieron centralizar la gran variedad de cultos de la cosmopolita "ciudad eterna", aparece como una síntesis del cielo y de la tierra. Por eso el conjunto tiene una planta circular cerrada por una cúpula. Tanto la altura del espacio interior de la cúpula como el diámetro de la pared circular de la planta son de 43,20 m. Si nos imaginamos completa la esfera que se inscribe en la gran sala circular y que determina la bóveda semiesférica, tendríamos representado el globo celeste reposando en el suelo. La esfera que reposa estáticamente en el cilindro, tiene un radio de 21,60 m, correspondiendo al radio del cilindro y de la altura.
 PANTEON DE AGRIPPA
Años más tarde, tras una rehabilitación del edifico por un incendio, el emperador Adriano mandó escribir, en el frontón del pórtico de la fachada principal, la siguiente inscripción:
 M.AGRIPPA L:F: COS TERTIVM FECIT
("Marco Agrippa, hijo de la luz, lo construyó durante su tercer consulado").
Agrippa, como discípulo de la Academia de Apolonia y propagador de la filosofía de la sinarquía, se hacía reconocer como un L.F. un "Lucii Filius" un "Hijo de la Luz" o lo que es lo mismo un "Lucii Ferens", un "Portador de la Luz".
Los "Hijos de la Luz" son, durante el siglo I a.C., los elegidos que tienen como misión realizar el trabajo que permita hacer que vuelva el Orden y la Armonía a la ciudad, siendo esta la representación del Cosmos.
Los "Hijos de la Luz" deben favorecer con su trabajo que los hombres vivan en una relación de fraternidad e isonomía, reflejo de la armonía del mundo, reflejo del Orden perfecto del Universo. En continua evolución armónica. El Arkhé se presenta como la correcta evolución de todo cuanto existe, como avance paulatino a la plenitud, de la Luz.
Para ello, al igual que en la tradición de la que Roma es heredera y en la que los arkhitekton son los carpinteros del Arkhé, Agrippa, bajo la dirección de Octavio, se convierte en el primer arquitecto del Principado; su título es el de Gran Maestre de la Cofradía de la Ciencia Sagrada. Las obras que realiza en este tiempo, solo son equiparables a las realizadas por su colega Octavio: obras de cartografía, urbanismo, edificación y ingeniería que permitieron "ordenar", según el concepto filosófico del Arkhé, el Cosmos romano.
Marco Agrippa, en el momento de mayor magisterio como arquitecto, recibió de Octavio un encargo especial: la escritura de un códice, de un tratado, que recogiera los fundamentos prácticos de la "Ciencia Sagrada" y que, además de poner al día los conocimientos recibidos a través de la Academia de Apolonia, permitiera enunciar y proponer un proyecto para el futuro.
Para los antiguos, a través de la arquitectura (como expresión material de la llamada Ciencia Sagrada), se expresaba el conocimiento y el despliegue consciente de los principios cósmicos.
La tradición recibida en la Academia de Apolonia afirmaba que la humanidad había sido desenvuelta por los poderes divinos y que el propósito de los hombres es el retorno a la Fuente Primordial.
El encargo recibido por Agrippa fue el de escribir un tratado que permitiera establecer el retorno a La Fuente, al Origen, al Arkhé. El tratado debe describir el proyecto de cómo construir en la tierra un centro a partir del cual se repita la cosmogonía, rememorando así el acto divino primordial de creación de toda la manifestación. Establecer una nueva fecundación de la tierra virgen por el espíritu divino, como unión de contrarios en la unidad.
Debe establecerse en el tratado, cómo fundar una ciudad que signifique, refundar el Cosmos, repetir la cosmogonía, y esta refundación como carácter hierogámico, como matrimonio sagrado entre la tierra a ocupar y la otra Tierra prototípica, celeste e Ideal; la nueva ciudad de abajo se estructurará a imagen y semejanza de la de arriba, y ese trozo de tierra sacralizada pasara a ser Centro del Mundo, templo a cielo abierto, habitáculo de Arkho, la "presencia real" de la Divinidad.
El tratado escrito por Agrippa recibe el título de "VITRVM, POLIO DE ARCHITECTURA", que significa: Vidrio, Pulir desde la Arquitectura. Los romanos concibieron el vidrio como material ideal para el progreso del saber. El Vitrvm se entendía en la antigüedad como el mayor grado de perfección obtenida a través de la destilación alquímica, una lente perfecta que aúna el conocimiento del hombre, en este caso, obtenida desde la Ciencia Sagrada de la Arquitectura.
En el tratado, que desarrolla su contenido en diez libros (la X como símbolo de la divinidad, de la luz), Agrippa describe como el Templo debe ser construido, cual es el sendero para llegar hasta sus puertas y cual es la Gran Obra que permite a los hombres obtener la Piedra Filosofal.
En el año 26 a.C. Marco Agrippa, el Hijo de la Luz, dedica su tratado sobre la Ciencia Sagrada al propio Octavio y en el texto del proemio escribe:
"por haber advertido que has hecho muchos edificios, y al presente los haces y porque en lo venidero cuidarás de que las obras públicas y particulares sean conformes a la grandeza de tus hazañas, para que su memoria quede a la posteridad, puse en orden estos ajustados preceptos, a fin de que teniéndolos presentes, puedas saber por ti mismo la calidad de las obras hechas y hacederas; pues en ellos explico todas las reglas del Arte".
Agrippa ordena en su texto las llamadas "Reglas del Arte Real" para que Octavio Augusto pueda en el futuro llevar a cabo su destino, fundar una nueva Roma aeterna en el extremo occidente.
"VITRVM" es el nombre del Libro Sagrado.
En él, el Emperador mandó describir como debía ser construido el Templo, cual es el Sendero para llegar
hasta sus Puertas y cual es la Gran Obra que permite a los hombres obtener la Piedra Filosofal.
-La Gran Obra-
.·.
V I T R V M
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