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Lugo, Ciudad Sagrada de Augusto.
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El arquitecto lucense Carlos Sánchez-Montaña lleva inmerso desde hace meses en un proyecto de hace 2000 años: el que se utilizó para construir Lucus Augusti.
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Lucus Augusti se agiganta, con las investigaciones la ciudad se afianza como urbe romana.
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Encontrada un Ara a Mitra en Lugo.
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La Muralla de Lugo tenía doce puertas y dibujaban una estrella de doce puntas
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AUGUSTI
















SACRAMENTUM
La Ciudad del Sacramento

Lucio Anneo Floro, africano que vivió en Tarraco durante el mandato de Adriano, escribió sobre la campaña de las guerras cántabras resumiendo la obra de Tito Livio, quien si estuvo presente en ellas, y que ha pasado a la historia con el título de "Epítome de la Historia de Tito Livio". Reproduzco un extracto del capítulo final:

LA PAZ EN LA CALLAECIA
"Así concluyó Augusto sus empresas bélicas, así también las rebeliones de Hispania. En adelante se mantendrían leales y en paz constante, ya fuese por su propio talante, más dispuesto para las artes de la paz, ya por el plan de Augusto, que, recelando del abrigo de los montes en que se refugiaban, les ordenó que habitasen establemente las ciudades romanas, que se hallaban en la llanura y que allí residiese el consejo del pueblo y se guardase por capital.
Favorecía este designio la naturaleza del país pues toda la región en torno contenía en abundancia oro, bórax, minie y otras materias colorantes. Por ello Augusto mandó explotar el suelo. Así, trabajando penosamente bajo tierra, los astures comenzaron a conocer sus propios recursos y riquezas al buscarlas para otros."

Los textos de Tito Livio desdichadamente se han perdido en su mayor parte, pero en el de Anneo Floro podemos leer como el plan de Augusto para el mantenimiento de la paz en el territorio es claro. La paz fue el resultado de un pacto entre el emperador y los jefes indígenas, que a cambio de residir estos en las ciudades y campamentos romanos y de trabajar la población en las explotaciones mineras, Augusto otorgaba a sus interlocutores la jefatura y capitalidad del territorio.

Este tipo de pacto recibía en la antigüedad el nombre de Sacramentum; sacramento significaba pacto sagrado.

En tiempos de la república lo que se confiaba al templo para que quedase custodiado mientras se dirimía un juicio, lo llamaron sacramentum. Ese fue el primer significado; el sacramentum posteriormente derivó en promesa, juramento, compromiso. Así llamaron sacramentum al juramento militar o al compromiso que se adquiría al ser alistado. Desde el mandato de Augusto se llamó también sacramentum a cualquier género de pacto, compromiso o juramento ante los dioses.

En el año 12 a.C. se produce el nombramiento de Augusto, Príncipe de Roma, administrador de la Galia y la Tarraconensis como Pontifex Máximo de la religión de Roma, esto ocurre tras su entrada triunfal en la ciudad.
Escribe el propio Augusto en su biografía Res Gestae. "Cuando regresé de Hispania y de Galia, durante el consulado de Tiberio Nerón y Publio Quintilio [13 a.C.], tras haber llevado a cabo con todo éxito lo necesario en esas provincias, el Senado, para honrar mi vuelta, hizo consagrar, en el Campo de Marte, un altar dedicado a la Paz Augusta y encargó a los Magistrados, Pretores y Vírgenes Vestales que llevasen a cabo en él un sacrificio en cada aniversario."
Ver: RES GESTAE DIVI AUGUSTI

Augusto necesitaba mantener la paz en los territorios vencidos a toda costa, pues además de estar en juego su prestigio, necesitaba de las legiones y recursos financieros para los conflictos en Germania y contra los retios y los panonios
Para ello envió a dos de sus hombres de confianza y que pertenecían a la orden ecuestre, su hijastro Druso y el legado Paulo Fabio Máximo, a los territorios recién apaciguados de la Galia Celta y la Callaecia a realizar acuerdos de compromiso de gobierno con los jefes indígenas de ambos territorios y completar éstos con rituales religiosos de usurpación de la imagen del dios nativo Lug por la del propio Augusto. Ambos acuerdos tuvieron el valor de sacramentum con el pontífice máximo de Roma.

La Galia.
1 de agosto, 12 a.C.
Druso en el Festival del Lughansa, el santuario federal de las Galias en Lugdunum, constituye el Ara Augusti y en él representa a Augusto y le hace coronar ante la multitud asistente como el dios celta Lug. El acontecimiento materializa el pacto de gobierno de los Galos con Augusto. Existen muchas referencias numismáticas del acontecimiento. En todas ellas, en el anverso figura la imágen de Augusto como hijo de Julio Cesar padre de la patria y conquistador de la Galia, y en el reverso se representa el altar de Lugdunum con dos columnas a los lados sobre las letras ROM ET AVG.
Ver: Sacramentum en Lugdunum

Además en el territorio de los Voconces, cercano a Lugdunum, en el santuario ya existente llamado Bosque de Lugh se suplanta éste por el nuevo nombre de Lucus Augusti, bosque sagrado de Augusto (actualmente Luc en Diois).
Ver: Luc en Diois

La Callaecia
12 a.C.
Paulo Fabio Máximo, por mandato de Augusto, concreta con los pueblos indígenas de la región el sacramentum que establece el pacto de su relación futura.
Este juramento sagrado entre Augusto y los habitantes de la Callaecia establece, tal como describe Lucio Anneo Floro, que en adelante se mantendrían leales y en paz constante, que habitarían establemente las ciudades y campamentos romanos, y que en ellas residiría el consejo del pueblo y una de ellas sería capital.
Existen referencias numismáticas de este sacramentum donde en el anverso aparece Augusto como Pontifice Máximo, y en el reverso de manera similar a Lugdunum por ser acontecimientos cronologicamente paralelos, la ofrenda sagrada a Roma y Augusto.
Ver: Sacramentum en la Callaecia

Es importante señalar que mientras en las monedas de Lugdunum, Augusto se presenta por su relación con Julio Cesar, heroe de la Galia, en Callaecia, en el Ara Augustae, este se presenta como Pontífice Máximo, máxima autoridad de la religión. En cada lugar como la máxima autoridad más adecuada.
Recientes hallazgos de una tabula hospitalis han permitido comprobar la existencia inicial de un conventus denominado Arae Augustae precursor de la posterior división conventual llevada a cabo por Paulo Fabio Máximo.

Para materializar dicho compromiso sagrado, Augusto ordena a su legado en Callaecia, Paulo Fabio Máximo, fundar tres nuevas ciudades y nombra a Lucus Augusti, Bosque Sagrado de Augusto, capital del territorio de la Callaecia, iniciando inmediatamente los trabajos de construcción de la nueva urbe.

Paulo Fabio Máximo realiza la división del territorio de la Callaecia en tres Conventos Jurídicos:
Lucensis con la ciudad de Lucus Augusti. (Lugo)
Asturum con la ciudad de Astúrica Augusta. (Astorga)
Bracaraugustanus con la ciudad de Brácara Augusta. (Braga)

A la vez inicia la actividad económica que permita recuperar parte de la inversión realizada por Augusto en la conquista definitiva de la región.
Así comienza de la actividad minera en Asturum y Bracaraugustanus, la actividad metalúrgica en Asturum y Lucensis, y la actividad agropecuaria intensiva en Lucensis y Bracaraugustanus.
Las explotaciones mineras (sobre todo oro) y metalúrgicas (espadas de hierro) son explotadas por miles de hombres libres y su producción es propiedad directa de Augusto.

En el año siguiente, Paulo Fabio Máximo es nombrado cónsul por Augusto como premio por sus servicios en la Callaecia.
El compromiso o sacramentum realizado en Callaecia obliga a que las tres ciudades se deban construir en el menor tiempo posible.

Así pues, la fundación de la nueva ciudad de Lucus Augusti en Callaecia tuvo un valor ritual equiparable al realizado en ese mismo año en la ciudad de Lugudunum. De esta manera Augusto reforzaba su posición sagrada frente a los pueblos de la región en Callaecia, asegurándose así su fidelidad y cooperación.
Además el emplazamiento logístico de la nueva ciudad-templum, en el centro de unas ricas tierras en recursos agropecuarios, permitía que esta funcionase como mercado central de todos los alimentos que luego serían consumidos por los trabajadores de las minas existentes en Asturica. Siendo Lucus Augusti, capital del territorio de la Callaecia, el centro de operaciones mercantiles para los legados del emperador.

Tiberio, años más tarde y por mandato de Augusto, realiza nuevos sacramentum o pactos sagrados: primero con los los retios y los panonios en Vindobona, la actual Viena, y posteriormente en el Ara Ubiorum, la actual Colonia, con los pueblos germánicos.
Ver: Sacramentum en Viena
Ver: Sacramentum en Colonia
Cuatro fueron los pactos sagrados que con desigual éxito realizó Augusto con los pueblos del limes del imperio para mantener unas fronteras estables. En Lyon, Lugo, Viena y Colonia.
Dice Augusto al respecto en su Res Gestae: Ensaché los límites de todas las provincias del pueblo romano fronterizas de los pueblos no sometidos a nuestro dominio. Pacifiqué las Galias, las Hispanias y la Germania, hasta donde el Océano las baña, desde Cádiz hasta la desembocadura del Elba. Mandé pacificar los Alpes, desde la región inmediata al Mar Adriático hasta el Mar Tirreno, sin hacer contra ninguno de aquellos pueblos guerra que no fuese justa.
Ver: Los 4 Sacramentos de Augusto

CRISTIANIZACIÓN DEL SACRAMENTO
Cuando el cristianismo adopta este término para los sacramentos, profundiza aún más en su significado, y el compromiso liga tanto a Dios con el hombre como al hombre con Dios. Sacramento es una palabra que de suyo designa una cosa con referencia a algo sagrado, santo (res sacra), como ponía de relieve la definición común entre los primeros escolásticos: el sacramento es signo de una cosa sagrada.

El Catecismo de la Iglesia Católica Romana proclama:
"La Iglesia es en Cristo como un sacramento o signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano": Ser el sacramento de la unión íntima de los hombres con Dios es el primer fin de la Iglesia."

La reserva del Santísimo Sacramento, práctica antiquísima atestiguada por el arte paleocristiano (la columna eucarística sobre el altar y los primitivos tabernáculos), se hacía pensando en los enfermos, y sobre todo en los moribundos. En los siglos IX-XI, con las primeras controversias teológicas acerca de la Eucaristía, empezó a cobrar auge el culto al Santísimo, como reacción a las tesis que reducían la Eucaristía a un mero simbolismo. En los monasterios benedictinos unidos a Cluny se comenzó entonces a tomar en las manos la Sagrada Forma y a mostrársela a los fieles. El gesto tuvo una gran aceptación; un siglo más tarde se había extendido a todas partes. En una época en que la comunión sacramental era poco frecuente, la contemplación de la Sagrada Forma se consideraba un modo de comunión espiritual y de unión mística con el Señor.
Ver: Tabernáculo

No es entonces casual que tanto en las cercanías de Lyón, donde se encontraba en el siglo I el santuario Ara Augusti, actualmente la pequeña población francesa de Ars, como en Colonia, Viena y en Lucus Augusti, actualmente Lugo, los lugares donde los legados de Augusto sellaron el sacramentum con los jefes nativos, exista una larga tradición de siglos de exposición permanente del Santísimo Sacramento de la Sagrada Forma, así como de elementos que recuerdan su realización.
En las monedas conmemorativas del sacramentum se refleja la existencia de las columnas sacramentales sobre el altar, escenografía que determinó la paleocristiana posterior, y que se encuentra presente de forma diversa en las ciudades actuales.
Ver: Imágenes del Sacramento en la ciudades

Según la tradición de la iglesia el poder otorgar este honor a las ciudades que lo poseen fue potestad exclusiva del Pontífice de Roma, de igual manera que durante el imperio, cuando el emperador era también el pontifex máximo de la religión.

LUGO, CIUDAD DEL SACRAMENTO
Lugo, capital de la Callaecia y del reino de Galicia ha mantenido hasta nuestros días en su estandarte y escudo la Sagrada Forma como emblema, siendo conocida aun hoy en día como la Ciudad del Sacramento, sin duda en memoria de su fundación como ciudad del sacramentum con Augusto. Es este emblema junto con la muralla romana bajo imperial una de sus señas de indentidad que ha permanecido por siglos.
Ver: Imágenes

La cristianización de este hito fundacional derivó, de manera paralela al de Lugdunum, en la exposición del Sacramento como seña de identidad de la ciudad, y por ser Lucus Augusti designada por Augusto como capital de la Callaecia, en seña de identidad de todo el pueblo. En el siglo XV, cuando se crea el escudo de armas de Galicia, y debido al citado privilegio de la ciudad de Lugo, se escogió el copón o cáliz cerrado para el mismo, que tras diversas modificaciones ha llegado hasta nuestros días.
Ver: El escudo de Galicia

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IANVS
Vigilante del equilibrio del universo


Bibliografía:
Paul Zanker "Augusto y el poder de las imágenes"
Alianza Forma 1987

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