NOTICIAS
Proyecto "Urbis Augusti" para poner en valor el patrimonio de Lugo.
Más ...
Recibe en tu correo todas las noticias sobre Lucus Augusti
Más ...
Lugo, Ciudad Sagrada de Augusto.
Más ...
El arquitecto lucense Carlos Sánchez-Montaña lleva inmerso desde hace meses en un proyecto de hace 2000 años: el que se utilizó para construir Lucus Augusti.
Más ...
Lucus Augusti se agiganta, con las investigaciones la ciudad se afianza como urbe romana.
Más ...
Encontrada un Ara a Mitra en Lugo.
Más ...
La Muralla de Lugo tenía doce puertas y dibujaban una estrella de doce puntas
Más ...
VISITAS
GUIADAS A
LUCUS
AUGUSTI
















TEMPLO DE AUGUSTO

Augusto tuvo en vida, como príncipe de Roma, emperador, padre de la patria y pontífice máximo, el tratamiento que todo gobernante de su época pudo desear. Augusto era un mito viviente para sus súbditos.

Augusto administró su imagen personal de diferente manera en cada lugar del imperio. En Roma e Italia, de forma comedida, para evitar las referencias directas a los antiguos dictadores que usurparon el poder del senado; en las provincias orientales, consiguiendo por el contrario una rápida identificación con los reyes y dioses nativos, a los que se les divinizaba y adoraba en las ciudades según las tradiciones históricas de cada lugar, y en las provincias occidentales, con menor tradición urbana, identificándose con la propia idea de Roma.
Ver: Imagen de Augusto de culto provincial

El culto directo al emperador dependía de los gobernantes de cada ciudad, y estas competían entre sí en conseguir la forma más original de proclamarlo.
Las ciudades de las provincias ofrecieron al emperador los más originales altares en su honor. Son conocidos y documentados los patrocinados por las ciudades de Tarraco, Barcino y Lugnudum.
Ver: Altar en Lugdunum

En la provincia Tarraconensis, que dependía directamente del emperador, la edificación de templos en su honor no fue permitida. Su administración prudente sobre la difusión de su imagen divina, le debió aconsejar no levantar susceptibilidades entre sus enemigos en Roma en un territorio que dependía de él y no del senado, de manera que su imagen siempre fue representada asociada a la de Roma. Son muy habituales las inscripciones ROMA-AVG en monedas conmemorativas, tanto en la Galia como en Hispania. Esta figura imperial era la que de manera, a veces directa y otras sutil, suplantaba cultos indígenas como instrumento de romanización.

Sin embargo a su muerte y tras la subida al trono de su hijastro Tiberio, patrocinador con Libia del ascenso del difunto a la categoría de dios, está documentado como la ciudad de Tarraco, en la que Augusto pasó largas temporadas durante su gobierno del imperio, solicitó permiso al senado para poder construir un templo dedicado al emperador muerto y ya divinizado; y en Roma en el Campo de Marte, de igual forma, su sucesor Tiberio erigió el ara providencia en su honor.
Ver: Referencia numismática

En Lucus Augusti, los gobernantes de la ciudad, temiendo seguramente que el patronazgo que Augusto ejerció sobre la urbe sería pronto olvidado por su sucesor, erigieron un templo al nuevo dios en recuerdo de su constancia paternal ejercida en la fundación de la ciudad y su posterior desarrollo en los veintiséis años siguientes. No olvidemos que constancia tiene una significado de firmeza y perseverancia del ánimo en las resoluciones y en los propósitos. Para los gobernantes de Lucus Augusti la perseverancia del emperador en su proyecto de ciudad fue la que lo hizo posible, y el recuerdo de todo ello debía de ser público e inmediato.

Por ello el templo de Augusto fue instituido inmediatamente a la muerte del emperador, en cuanto fue obtenido el permiso del senado, con toda probabilidad en el año 15 d.C., en la misma época que el templo de Tarraco y Barcino.
Ver: Tarraco y el culto imperial

Su emplazamiento, para vencer por rapidez en la competencia entre las ciudades de la provincia, se realizó en el templo ya existente de Apolo, unificando el culto a ambos. Apolo fue el dios protector de Augusto en vida, existiendo una relación directa entre ambas imágenes a lo largo de su mandato. Augusto, por otra parte fue un gobernante culto entusiasta del teatro y de sus edificios, ordenando construir varios de ellos, siendo Apolo el dios protector de las artes. Por todo ello la circunstancial elección del templo de Apolo como nuevo templo para el culto al emperador era una muy acertada elección, que permitía ganar tiempo, a una lejana ciudad de Roma, a la hora de difundir la noticia del culto al nuevo dios.

El nuevo culto dedicado a Augusto-Apolo estaba situado en la zona sur de la plaza del teatro, en un lugar principal en la ciudad, a esta plaza accedían varias calles de la urbe, siendo su composición urbana uno de los lugares más hermosos aun hoy en día.

El templo, enfrentado por el norte con el foro y el capitolio, estaba en la misma posición respecto a estos edificios que en otras ciudades del imperio, además el templo cerraba la perspectiva de la calle adyacente al foro en la que se encontraban las tabernae; por el oeste se encontraba la fachada principal del teatro, edificio que daba el nombre a la plaza, y por el este la vía del cardo máximo que procedía de la puerta sur de la ciudad.
Ver: Emplazamiento e Imágenes

Seguramente se modificaron las columnas de la fachada principal, dotándolas capiteles corintios según determinaban los Aurea Templa del Príncipe. El templo contaba en su interior con una imagen del emperador de tamaño natural (o quizás algo mayor), sobre un pedestal de ochenta centímetros de alto y de base cuadrada de cuarenta centímetros de lado. En él los dirigentes de la ciudad mandaron escribir, para el conocimiento de todos los habitantes del imperio, la inscripción:

(Recreación del pedestal perdido en la actualidad)

En su precipitación y ansia de ser los primeros, y en demostrar la especial relación del nuevo dios con su ciudad, realizaron una singular inscripción que ha mantenido desorientados a todos cuanto han estudiado su trascripción. No se conoce una pieza dedicada a Augusto de similares características, lo que hace pensar en una falta de modelo establecido en el momento de su realización, los primeros momentos del culto, lo que desde el punto de vista histórico la hace singular en el imperio.

Sin embargo es una pieza maestra de escritura votiva, que condensa de forma elegante y en bella composición los conceptos que sus autores necesitaban exponer.

La trascripción que defiendo conjuntamente con estudiosos ingleses (y que es discutida por la academia española) es:

CAELESTI
AVG(VSTVS)
PATERNI.
QVIET(I)
CONSTANTII
vv(iri) ss(pectabilis)

AL CELESTIAL AUGUSTO,
DE PATERNAL PACIFICADORA CONSTANCIA.
LOS HOMBRES HONORABLES


Con tan breves palabras queda reflejada, con toda intensidad, la intención de los promotores del culto. Describe la inscripción la condición en Augusto de dios y de padre, su preocupación perseverante por sus hijos, los habitantes de Lucus Augusti. Los autores, sin duda costeadores de la ofrenda, fueron los gobernantes de la ciudad.

De esta manera intentaron reforzar su posición en el cambio de la administración que se produjo en el imperio con la llegada de Tiberio a Roma. No olvidemos que los ofrendantes eran de hecho los principales proveedores de la primera explotación minera que Tiberio heredo del difunto emperador.


Referencias:

Cortiñas de San Román
Historiadores de todas las épocas han reconocido, en sus investigaciones y ensayos, que el espacio urbano libre de edificación que hoy conocemos como plaza de Angel Fernández Gómez, y el terreno en donde se encuentra situada la actual Casa Consistorial de la ciudad, recibía en la edad media, e incluso con posterioridad, el nombre de cortiñas de San Román. Así lo reconocen ilustres historiadores como J. Pallares Gayoso en 1650, C. Manso Porto y A. De Abel Vilela en la actualidad en su libro sobre La Plaza Mayor de Lugo.

Este espacio libre, sin edificaciones, recibía este nombre por que en la zona sur de la cortiña o plaza se encontraba la capilla de San Román. Precisamente C. Manso Porto dibuja el emplazamiento de dicha capilla en la edad medía en ese lugar, en la vertical de la actual calle de la Reina.

Por otra parte, el nombre de cortiñas de San Román permanece en la memoria colectiva de la ciudad con fuerza suficiente en la actualidad para no dudar de su condición.

Pallares Gayoso describe en su libro Argos Divina, en el año 1650, que la capilla de San Román ya había sido trasladada al exterior del recinto amurallado en esa época, pero también describe que se mantiene el nombre del espacio urbano con el nombre del santo.

Es Pallares Gayoso quién, también en dicho libro, expone que en la capilla de San Román, en el emplazamiento que él conoce exterior a la muralla, se encuentra el pedestal que describe en dimensiones y forma, y en el que él aun puede leer con claridad la epigrafía detallada más arriba. El autor reconoce que dicho pedestal se encontraba con anterioridad cerca de la muralla y del Castillo en el interior de la ciudad. Este lugar así descrito son las cortiñas de San Román. Al trasladar la capilla, trasladaron también los elementos existentes en su interior. En el libro, el autor describe el pedestal en sus detalles al tenerlo a la vista.

San Román cristiano
El santoral cristiano define a San Román como un soldado romano que se convirtió al cristianismo, San Román es un santo sin cara, que se ha utilizado como comodín a lo largo de la historia para resolver cristianizaciones de difícil justificación. En Lucus Augusti el santo nacido en Roma de mayor importancia tenía a un candidato sin competencia, y no podía ser otro que Augusto, sin duda divinizado a su muerte y emplazado su templo en el lugar señalado. La existencia de la epigrafía referenciada en el interior de la capilla de San Román no es más que la señal que tan alto culto ofreció a la posteridad para ser reconocido.

Apolo y Augusto

Augusto caracterizado como Apolo
(Camafeo augustal)
El emperador Augusto tenía una devoción especial por este dios, pues aseguraba que había intervenido a su favor durante la batalla naval de Accio (31 a.C.), en la cual derrotó la flota de Cleopatra y Marco Antonio.

Así, la creencia de que el Apolo de Delfos había contribuído a la victoria de Accio llevo a que Augusto le erigiera un templo en sus dominios privados del Palatino; poco más tarde, el Apolo de Augusto pasó a ser el receptor de los Libros Sibilinos.

Leyendo a Suetonio encontramos una explicación de los motivos por los que el Príncipe se sentía especialmente vinculado con Apolo, dios pacificador y familiar.
"Acia, la madre de Augusto, había acudido a medianoche al templo de Apolo para un sacrificio solemne, quedando dormida en la litera mientras se iban las otras mujeres; dice aún que se deslizó a su lado una serpiente, retirándose poco después; que al despertarse, se purificó como si hubiese salido de los brazos de su esposo, y que desde aquel momento le quedó siempre en el cuerpo la imagen de una serpiente, imagen que nunca pudo borrar, por lo cual no quiso mostrarse nunca en los baños públicos; Augusto nació diez meses después, y por esta razón pasó por hijo de Apolo".

Apolo y el teatro
Es Vitruvio quien en sus Diez libros de arquitectura, emplaza en las ciudades el templo de Apolo cerca del Teatro. Apolo dios protector de las artes, la música y la salud.


Capítulo relacionado:

TEMPLO DE APOLO


Bibliografía:
Paul Zanker "Augusto y el poder de las imágenes"
Alianza Forma 1987

M. VITRUVIO POLION "Los Diez Libros de Arquitectura"
Editorial Albarellos 1989

JUAN PALLARES GAYOSO "Argos Divina"
Editorial Albarellos 1988

ADOLFO DE ABEL VILELA "La Plaza Mayor"
Edicios do Castro 1999

© LUCUS AUGUSTI.INFO - 2002