ESCUELA DE APOLONIA

Periandro de Corinto (nació en 625 a.C.) fue el segundo tirano de Corinto. Intentó mantener la estabilidad política interna y propició la prosperidad del país durante el período entre los s. VII-VI a.C. Se ocupó de reglamentar y humanizar el trabajo de los esclavos, protegió a la clase social de los campesinos pobres y obligó a la nobleza a reducir la suntuosidad de sus gastos. También llevó a cabo una sistemática política colonial de conquistas. La larga estabilidad de que gozó Corinto bajo su mandato contribuyó a que fuera incluido en el grupo de los sabios de Grecia. Fomentó la paz y las artes, fue protector del Poeta Arión y fundador de las colonias de Protidea y Apolonia en Macedonia.

Apolonia de Illyria fue la primera ciudad griega, de las 30 que existieron, que recibe el nombre del dios Apolo. Fue fundada al principio del siglo sexto a.C. por los colonos griegos que provenían de Corintio (año 588) en tiempos de Periandro, hijo y sucesor de Cípselo, y uno de los Siete Sabios de Grecia.
Aristóteles, en el siglo IV a.C., considera a la ciudad de Apolonia un importante ejemplo de sistema oligárquico, y como los descendientes de los colonos griegos fundadores controlaron la ciudad y prevaleciendo sobre la mayoría de la población de origen ilirio.
Cicerón la describió en siglo I a.C. como una ciudad grande e importante, próxima al mar Adriático, cerca del río del Aos y en uno de los valles más fértiles de la Illyria meridional en Macedonia.


SITUACION ACTUAL DE LA ANTIGUA APOLONIA

Un factor importante del desarrollo económico y cultural de Apolonia fue la explotación de los ricos campos del lugar y la excelente relación con los pueblos nativos. Dicen las fuentes que su gran puerto era capaz de albergar un centenar de barcos a la vez. Esto permitió que la ciudad destacase lejos de la metrópoli que la había fundado.
Invadida y después protegida por el imperio romano, la ciudad de Apolonia ayudó a César contra Pompeo y por ello consiguió el título de "libre y de intocable" y a la vez gran autonomía. El geógrafo romano Estrabón la llamó "la ciudad bien-gobernada".
Por tener un buen clima, una bella arquitectura y estar emplazada muy próxima a las costas de Italia, Apolonia se convirtió en un lugar muy frecuentado durante el verano por los aristócratas romanos. En el siglo II a.C., Apolonia tenía una población de 55.000 habitantes. La ciudad se dividía en dos complejos: el primero estaba dentro de una muralla del siglo V a.C. en donde se encontraban los templos de Artemisa y Apolo y el obelisco dedicado al Dios Sol. Y el segundo complejo, exterior al primero, estaba rodeado por una muralla de cuatro kilómetros de largo y tres metros de alto. Algunos edificios, exteriores a estos dos complejos, eran el odeon y el teatro, con una capacidad para 500 personas.


TEMPLO EN APOLONIA

Sin embargo, el principal tesoro que guardaba la ciudad era su escuela de filosofía y mistérica apolinea, fundada en los inicios de la colonia por los Corintios.

La tradición considera a Periandro como uno de los siete sabios (junto a Tales, Bias, Solón, Quilón, Pítaco y Cleóbulo).
Herodoto dice en el libro primero que Periandro fue huésped de Trasibulo, tirano de Mileto en el mismo momento cronológico de la fundación de Apolonia, la colonia de Mileto en la costa del Mar Negro por Anaximandro, y que también recibió el nombre de Apolo.
Ambas colonias, además de compartir nombre didicado al dios de las artes y las ciencias, y tener un templo central al dios Apolo, debieron de compartir algo más.

Periandro era el tirano corintio en el momento de la fundación de Apolonia de Illyria. Su sensibilidad hacia disciplinas del conocimiento propias de la Escuela de Mileto como: la filosofía, la astronomía, la arquitectura y la geometría hicieron que, con el paso de los siglos y apoyándose en la prosperidad económica que el enclave disfrutaba, se fuese construyendo un centro cultural de gran reputación al que acudían, tanto ciudadanos griegos como romanos, para recibir las enseñanzas allí impartidas.

La impronta que Periandro dejó en la ciudad fue determinante. Bien es cierto que, desde el momento mismo de su fundación, Apolonia tenía marcado su destino; no fue casual que recibiese el honor de ser la primera colonia con la invocación a Apolo en su nombre -el dios solar protector de todas las artes-. Seguramente, fue el propio Periandro el responsable de otorgar esa gran distinción.

"Doy muchas gracias a Apolo Pitio de que mis cartas os hayan hallado a todos juntos, y espero os traigan ellas a Corinto. Yo, por lo menos, os estoy esperando; veréis con cuánta civilidad os recibo. Entiendo que como el año pasado fuisteis a Sardes de Lidia, no dilataréis ahora venir a mí, rey de Corinto; pues los corintios tendrán gusto de veros ir a casa de Periandro".
Peraindro a los Sabios solicita su consejo para el gobierno de la ciudad.
Es un antecedente de Clisteneo, abuelo de Pericles, en Atenas y de Augusto en Roma.


ESCUELA DE MILETO
"Mileto es la patria de la filosofía y de la ciencia. La situación privilegiada de la poderosa ciudad dio lugar a una civilización universalista, en la que los patrones culturales de la metrópoli griega quedan modificados por la influencia de culturas más lejanas que transmiten los mitos y los saberes positivos de los hombres de entonces que proceden de Babilonia, de la lejana Iberia, de Escitia, de las factorías y colonias del Ponto Euxino y de Egipto.
La actividad de la denominada escuela de Mileto dura aproximadamente cien años (600-494 a.n.e.). Tales, Anaximandro, y Anaxímenes son los pensadores tradicionalmente ligados a Mileto. Además de los anteriores, la tradición menciona también a un tal Hecateo de Mileto, conocido como historiador y geógrafo. No obstante, la escuela hubo de tener más miembros que se dispersarían a comienzos del siglo V, tras la destrucción de Mileto por los persas.
Introducción a la Escuela de Mileto


Las colonias que recibieron el nombre de Apolonia se convirtieron en importantes centros culturales, donde prosperaron: el arte, la arquitectura, la escultura y la filosofía. "Siguiendo a Cicerón, se podría decir que el resultado de las colonizaciones fue coser una cenefa griega a las orillas bárbaras"

Anaximandro, alumno aventajado de la Escuela de Mileto, fue el primero de los griegos que conocemos que se atrevió a publicar un tratado en prosa sobre la naturaleza, el perímetro de la tierra, las estrellas fijas, la esfera celeste y algunas otras cosas relacionadas con la astronomía, la geometría y el gobierno de la ciudad.
La evolución del mundo según Anaximandro es un proceso unitario gobernado por la necesidad, cuyo primer principio es "Lo Ilimitado", a lo que Anaximandro considera divino. La indeterminación "original" de Anaximandro es el correlato filosófico al caos inicial del mito, la causa del   ., (arkhé - arjé), y que no se identifica con ninguna materia del mundo sensorial sino que es su origen y fundamento original.
Este principio fue nombrado de forma iniciática como  , (arkhó - arjó) "el oculto", la suprema divinidad.

En la escuela de Apolonia se desarrollaron, a lo largo de los siglos, corrientes filosóficas que, partiendo de los postulados iniciales expuestos por Periandro, favorecieron una nueva clase de filósofos que abogaron por recuperar las virtudes de las Eras antiguas: fueron los promotores del Sophrosyné (Justo medio). La virtud del Justo Medio. Sus postulados pretendieron crear nuevas instituciones que regulasen el comercio desleal, la esclavitud y los extremos sociales.
Modérate en la prosperidad, y en la adversidad resígnate, pero sé prudente siempre.
Periandro de Corintio.

Aparece entonces la filosofía del , . En la ciudad (Kosmos) se reúnen los hombres para compartir, convivir, defenderse, comerciar.... Cuando hay acuerdos y éstos se respetan, cuando hay equidad (Eunomía) y cuando la sociedad es de iguales (Isonomía), entonces hay armonía. Es decir, es Syn - Arkhé (con armonía, con orden, en equilibrio).

Dicen estos filósofos pre-socráticos que, al principio de las Eras, los hombres vivían en una relación de fraternidad e isonomía, reflejo de la armonía del mundo, reflejo del Orden perfecto del Universo. En continua evolución armónica.

El  , es pues la correcta evolución de todo cuanto existe, el avance paulatino a la plenitud. De ahí que la belleza (Estétikos) sea una virtud moral y un ideal, la nobleza.
El Hombre aparece como continuador del   universal, debe con su acción continuar embelleciendo al mundo, al Kosmos.

Clisteneo, siguiendo el pensamiento de estos filósofos, recupera la visión del    ,. Los Arkhontes o Príncipes tienen esta misión: hacer que vuelva el Orden y la Armonía a la ciudad. Sin embargo, es importante subrayar que no es por ellos la transformación, si no al revés, el Pueblo (el Demos) es el que impone las nuevas condiciones. El nuevo orden social es un orden "democrático" y la filosofía que inspira los nuevos paradigmas es el Syn - Arkhé, la Sinarquía.
Clisteneo inaugura un período donde los sabios gobiernan; los filósofos, son los que aconsejan a los Arkhontes, que iluminan al pueblo a través de las Academias o centros de aprendizaje. Así fueron puestas las bases de la Edad de Oro de la Grecia Clásica, cuyo máximo esplendor llegó con Pericles.
El 510 antes de nuestra Era, Clisteneo, abuelo de Pericles, instauró en Atenas un gobierno colegiado, compuesto por sabios y místicos, al que llamó "Sinarquía" y que aunaba el poder religioso, el poder económico y el poder cultural, a través de sus representantes: "los Arkhontes", (los primeros entre iguales, los príncipes.)
Ver: El Odeón de Agrippa en Atenas

La Sinarquía, la filosofía del  , permanece durante siglos como la corriente de pensamiento dominante en la Academia de Apolonia fundada por Periandro, y es todavía su forma de gobierno en el siglo I a.C.,
En ese tiempo Cayo Octavio (el llamado a ser el primer emperador romano) y sus futuros colegas Agrippa y Mecenas se encontraron como alumnos siguiendo sus estudios en la reputada escuela. Cayo Octavio fue enviado "ex profeso" por su tío Julio Cesar, en octubre del año 45 a.C., para que siguiera sus estudios en este lugar, y allí fue donde, seis meses mas tarde, en marzo del 44 a.C., recibió las noticias del asesinato de César.

Todas las fuentes antiguas señalan, que las legiones de César se encontraban en Macedonia, esperando ordenes para atacar a los partos y que César envió a Octavio a Apolonia para instruirse. Sabemos además que Octavio, en esos seis meses, recibió enseñanzas de varios maestros, entre otros: Atenodoro y Teógenes y que, cuando partió de Apolonia hacía Roma, tras el asesinato de su tío, a su lado partieron acompañándolo: Agrippa, Mecenas y Atenodoro, su maestro común de filosofía y astrología. Estos "colegas" tuvieron una larga trayectoria vital en compañía de Octavio y son conocidas sus "colaboraciones" específicas en la construcción del futuro principado.

"Durante su permanencia en Apolonia, subió Augusto con Agripa al observatorio del astrólogo Teógenes, prediciendo éste a Agripa, que le consultó primero, una serie de prosperidades tan grandes, tan maravillosas, que Augusto se obstinó en no manifestar el día ni las particularidades de su nacimiento, temiendo tener que ruborizarse delante de él por el vaticinio de destino menos brillante. Vencido al fin por las instancias del astrólogo, se los mostró, y Teógenes, levantándose en seguida, le adoró como a dios. Augusto cobró muy pronto tal confianza en su destino, que publicó su horóscopo e hizo acuñar una medalla de plata con la efigie de Capricornio, constelación bajo la cual había nacido."
Suetonio. Vida de Augusto

Atenodoro fue su principal consejero. Un filósofo experto en astrología que, entre otras actividades, cuenta con la realización de la carta astrológica de Octavio. Mecenas y Agrippa estuvieron, desde el principio, aportando su ayuda al joven Octavio. Ninguna alianza tuvo más valor para el triunfo del futuro príncipe ni fue más desinteresada. La fuerte unión entre ellos se inició en un momento, en el transcurso de su estancia en la Academia de Apolonia, donde se forjaron unas obligaciones para el resto de sus vidas relacionadas con los secretos de iniciación de la escuela mistérica de Apolo, dios solar.

AUGUSTO Y AGRIPPA EVOCAN A JANO

Con el aprovechamiento del bagaje de los conocimientos adquiridos: La Ciencia Sagrada, puente al conocimiento antiguo proveniente del Sumer y Egipto, y con el modo de ver el mundo que la escuela les aportó: La Sinarquía, la filosofía del  ,. Octavio, en compañía de sus colegas, ejecutó su cometido: hacer que volviera el Orden y la Armonía a la ciudad, siendo ésta la representación de la Cosmogonía en la Tierra.

El título de Augusto, cuyo significado es santo, consagrado, refleja el cometido de su misión, asumida desde este momento de manera pública por el senado de Roma.

Todas las disposiciones llevadas a cabo durante estos años, coinciden con otras de tipo simbólico que permiten comprender como Octavio (después de la victoria de Accio en el año 31 a.C., sobre su rival Marco Antonio) lleva a cabo de manera completa las enseñanzas recibidas en la Academia de Apolonia, y que están comprendidas en la filosofía de gobierno de la sinarquía.

Octavio siguiendo el pensamiento de Cípselo, Periandro, Anaximandro, Clisteneo y Pericles recupera la visión del Arkhé. Los nuevos Arkhontes de la ciudad, tienen esta misión: hacer que vuelva el Orden y la Armonía a la ciudad. Sin embargo, para Octavio es muy importante subrayar, y en sus escritos lo hace de manera repetida, que no es por él y su voluntad que se produce la transformación, si no al revés, el Pueblo, y el Senado como su representante directo, es el que impone las nuevas condiciones. EL nuevo orden social es un orden "democrático" que proviene por voluntad del Senado y que reconoce los méritos de Octavio al ceder los poderes por él reconquistados.

Octavio inaugura un período donde los nuevos Arkhontes gobernarán y los filósofos aconsejarán a estos dirigentes, iluminando al pueblo a través de las Academias y los centros de aprendizaje. Así fueron puestas las bases de la Edad de Oro, del gobierno de Octavio Augusto, el Príncipe.
La etimología griega de la palabra príncipe permite comprender mucho mejor el sentido de las reformas llevadas a cabo por Octavio en esta época. En griego, príncipe, se escribe arkhon, lo que nos da respuesta luminosa al papel jugado por Octavio durante su mandato.

Pero además, es importante comprobar que el gobierno colegiado, compuesto por sus hombres de confianza, aunaba el poder religioso, el poder económico y el poder cultural, a través de sus representantes: "los llamados nuevos Arkhontes".

En los años en que Octavio llevó a cabo las reformas en el modelo de gobierno, tres eran los representantes de los tres poderes del Imperio: Octavio, como Príncipe (arkhon) y principal representante del poder civil; Lépido, como Pontífice Máximo (arkhiereos) y máximo representante del poder religioso y Agrippa, como maestro (arkhitekton) y máximo representante del conocimiento que residía en la Academia de Roma.

Ver: Biografía de Octavio Augusto

Ver: Biografía de Marco Agripa

© carlosmontaña - 2005