La Gnomónica según Vitruvio

Es la Gnomónica la ciencia antigua caldea, su nombre proviene de gnomon que en griego significa "saber, conocer" y que trata sobre el universo, los planetas, las constelaciones, la astrología, y su interpretación por el hombre. Los relojes y analemas son interpretación práctica de los conceptos generales de esta ciencia antigua expuestos en el libro IX "De Architectura" y a la que hoy los arquitectos no prestan atención.

Escribe Vitruvio en el Libro I: "A partir de la Astrología el arquitecto conoce los puntos cardinales: oriente, occidente, mediodía y septentrión; y también la estructura del cielo, de los equinoccios, de los solsticios y de los movimientos orbitales de los astros. Si se ignora la Astrología, es absolutamente imposible que conozca la disposición y estructura de los relojes."

En Mesopotámica, el primer aparato astronómico conocido fue el más simple, el gnomon, en principio un pilar de piedra acabado en punta, con una altura aproximada de 2,5 m. La piedra sobre la tierra recibía la luz del sol y con eso sólo y las sombras que proyectaba en el suelo o en una pared enfrentada, se hicieron los maestros antiguos una sabia composición del sistema solar y del resto del universo. El conocimiento del cosmos se iniciaba a través de la sombra que "el que conoce" proyectaba sobre la tierra.

Gnomon
Es por ello que Vitruvio determina que el arquitecto debe poseer el conocimiento que contempla esta ciencia, gracias a ella, y también a la participación de la mecánica, las edificaciones alcanzan el valor añadido que procura la Arquitectura. Es la gnomónica la ciencia que permite a la Arquitectura ser un hecho cosmológico, una aplicación de los principios metafísicos en el ámbito de lo sensible y una sublimación de la materia. Es la arquitectura una "síntesis" edificada del cielo en la tierra, "Como arriba es abajo; como abajo es arriba".

El cosmos es en la astronomía neoplatónica una esfera en cuyo centro se encuentra la tierra, y en torno de ella nueve esferas concéntricas: son los cielos planetarios. Los siete astros o divinidades romanas (los cinco planetas de la antigüedad, el sol y la luna), la octava esfera, el cielo de las estrellas fijas; la novena, el cielo cristalino, rodeado por el Empíreo. Este cosmos, como arquetipo astral, simboliza una matriz universal regida por principios eternos e inmutables; quien la comprenda asimila sus virtudes.

Vitruvio escribio en el prefacio del su noveno libro: "y en este noveno libro trataré sobre la gnomónica y su descubrimiento a partir de los rayos del sol en el mundo."

El Mausoleo de Augusto y Agripa, el obelisco y el Ara Pacis
(Buchner 1976)


Los títulos de los capítulos desglosan la presentación de la ciencia por Vitruvio:
Capítulo Primero. El universo y los planetas
Capitulo Segundo. Fases de la luna
Capitulo Tercero. El curso del Sol a través de los doce signos
Capitulo Cuarto. Las constelaciones septentrionales
Capitulo Quinto. Las constelaciones meridionales
Capitulo Sexto. La astrología
Capitulo Séptimo. Descripción de los analemas
Capitulo Octavo. Diferentes modelos de relojes y nombres de sus inventores


Horologium Augusti, (Buchner 1976)

Dice Vitruvio: "Tal como lo he recibido de mis maestros así he ido exponiendo todo lo referente a la zona de los doce signos y a la actividad y movimiento en sentido contrario de los siete planetas; he explicado la etiología y la proporción numérica que controlan su paso de un signo a otro, así como sus revoluciones circulares.

El universo es la expresión totalizadora de todas las sustancias naturales; comprende también al firmamento con sus constelaciones, armónicamente dispuestas. El universo gira continuamente en torno a la tierra y al mar, apoyado en unos goznes situados en los extremos de su eje.

La Luna es un globo mitad luminoso y mitad de color azul oscuro; cuando completa su recorrido y pasa bajo el disco del Sol, en ese momento es atraída por los rayos, y la fuerza del calor del Sol -debido a la potencia de la luz Solar- hace girar su parte luminosa hacia la luz del Sol."



Obelisco egípcio de Augusto

Es Vitruvio deudor de los filósofos y maestros antiguos:
He ido exponiendo el movimiento del firmamento en torno a la tierra, así como la disposición de los doce signos del Zodiaco y de las constelaciones septentrionales y meridionales, con el fin de que todo quede suficientemente claro. De este movimiento del firmamento, de su curso contrario al Sol a través de los signos y de las sombras equinocciales de los gnomones se infieren las figuras de los analemas.

Los restantes aspectos que dimanan de la astrología, como las consecuencias que se producen en el devenir de la vida de los hombres por los doce signos, los cinco planetas, el Sol y la Luna, debemos dejarlos en las reflexiones calculadas de los Caldeos, pues es un tema específico de ellos toda la ciencia de los horóscopos, que les permite ofrecer una explicación de los hechos futuros y pasados, basándose en cálculos astronómicos. Los pueblos, que descienden de los Caldeos, nos han legado sus descubrimientos, en los que se destacan su ingenio y su intuición. En primer lugar, señalamos a Beloso que se estableció en la isla y en la ciudad de Cos, donde abrió una escuela para enseñar esta ciencia. En segundo lugar, a sus discípulos Antipater y Atenodoro, quienes nos dejaron una razonada teoría de los horóscopos, basada no en el momento del nacimiento, sino en el momento de la concepción."

Tales de Mileto, Anaxágoras de Clazomene, Pitágoras de Samos, Jenófanes de Colofón y Demócrito de Abdera elaboraron unas teorías, dentro de la filosofía natural, sobre las causas que controlan la naturaleza y sobre la manera cómo plasman sus efectos. Apoyándose en estos descubrimientos, Eudoxo, Eudemo, Callipo, Metón, Filipo, Hiparco, Arato y otros muchos descubrieron la manera de predecir el nacimiento y el ocaso de las constelaciones, basándose en unas tablas de bronce que contenían pertinentes observaciones astronómicas todos sus hallazgos y todas sus explicaciones las transmitieron a la posteridad. Debemos admirar sus conocimientos científicos, pues pusieron en ellos tal interés que parecen poseer una inteligencia divina para predecir los accidentes meteorológicos futuros, antes de que sucedan. En fin, debemos dejar en sus manos estas cuestiones por el esmerado cuidado y la atención que pusieron en ellas."


En la antiguedad, solo gracias al conocimiento que ofrece la gnomónica, el arquitecto puede presentar la obra arquitectónica basándose en principios naturales y universales, y de esta forma, esta cumplir su cometido: Ser "síntesis" del cielo en la tierra.

Ver: Descripción de los analemas.

© carlosmontaña - 2005